Escribir x Escribir.
Decíamos
hace unos pocos millones de siglos que cuando el Universo empezó a derretirse
por iniciativa de vaya usted a saber quién y por qué, porque hay que estar muy
desocupado y ser un poco toca pelotas para entretenerse en intentar derretir el
Universo; anda que no habría otras ocupaciones menos complicadas y más
divertidas que derretir el Universo, pero bueno, allá cada cual, que no voy a ser yo,
ahora y aquí, quien provoque un juicio sumarísimo y, en consecuencia, su posterior linchamiento, al inhumano susodicho. Pero
volviendo al asunto en cuestión, de cuando el goteo de la masa cuántica
derretida empezó a escurrir por los todos los bordes y esquinas del Universo,
en ese impreciso momento digo, fue cuando a mi amigo Paco se le ocurrió la más
deplorable, terrible y desastrosa ocurrencia que jamás a un humanoide medio se le hubiera podido pasar
por su empepinada cabezota. Haber: los piercing, esos pequeños objetos que solo sirven para decorar, generalmente de manera deplorable, el cuerpo humano, esas mutilaciones, incluso las genitales, que
tienen su origen en el sadomasoquismo
más casposo y que sus acólitos definen como adornos corporales....
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